#48 – Cómo y por qué engañan a los españoles (III).

CÓMO

Tercera parte

¿Qué Cataluña presentan los medios de comunicación de Madrid? Una Cataluña inventada, una ficción delirante, una distopía que sería muy sencillo de desmontar, si existiese la voluntad de hacerlo. Bastaría con instalarse unos días en esta tierra y comprobar cómo se vive. Con tan breve período de tiempo sería suficiente para ser conscientes de que no existe conflicto lingüístico, que no hay dos comunidades, que la “fractura social” es un mito y que la economía funciona como en ningún otro rincón de España. Pero nadie hace el esfuerzo; unos por interés directo en el conflicto entre España y Cataluña, y otros porque ya se sienten cómodos con el discurso que le venden los medios ya que les permite alimentar su catalanofobia infusa. Echemos un vistazo a la imagen que los medios desean transmitir -con éxito abrumador, por cierto- al resto de españoles sobre los catalanes:

  • Existen dos comunidades separadas que no se mezclan en ningún momento: los catalanoparlantes y los castellanoparlantes.
  • Los catalanoparlantes son todos independentistas movidos por su odio a España.
  • Los independentistas, que además son burgueses, acosan, presionan y marginan a los castellanoparlantes, que viven asustados y con pánico a manifestar su identidad española.
  • Los independentistas son nacionalistas radicales, mientras que los otros, los castellanoparlantes, son ciudadanos del mundo que detestan el nacionalismo.

Este retrato disparatado de la sociedad catalana se resquebraja al primer análisis: es imposible que existan dos comunidades separadas en razón de lengua, entre otras cosas, por una simple razón: todos los catalanoparlantes son también castellanoparlantes, de forma que no existe la frontera que desde Madrid se intenta dibujar. Además, si se tratase de etiquetar a la población por preferencias lingüísticas sería más preciso decir que hay “bilingües”, “monolingües” y “monolingües que quieren que los bilingües sean también monolingües”.

El resto de puntos indicados no merece apenas comentario por lo absurdo del planteamiento: si hay alguna lengua marginada en Cataluña, es el catalán; si hay alguien que puede ser menospreciado por expresarse en su idioma es el que se expresa en catalán; y si alguna vez ha existido conflicto físico entre catalanistas y españolistas, la agresión siempre ha venido del mismo lado: del españolismo. El independentismo es un movimiento eminentemente pacífico, mientras que las agresiones del españolismo -muy vinculado a la ultraderecha, por cierto- están bien documentadas, aunque los medios de comunicación las oculten de forma sistemática. Este punto sí que merece ser acompañado de datos, ya que resulta casi un tema tabú para los medios. La recopilación la ha realizado el usuario de Twitter conocido como “Al otro lado del muro” (@_ju1_), que hasta el pasado 4 de abril había recopilado y documentado 27 casos de agresiones y actos violentos por parte de españolistas. En el documento se incluye la violencia policial del 1 de octubre, así como algunos sucesos ocurridos fuera de Cataluña. Son hechos que no difícilmente se verán recogidos en los medios de comunicación de Madrid:

Para ver el hilo completo, basta con clickar en la imagen y ser redirigido a Twitter.

Por otra parte, quizás algunos recuerden una supuesta agresión de soberanistas a españolistas que se produjo en Balsareny (Bages) hace pocos meses. La prensa la recogió con todo lujo de detalles, e incluso el expresidente Rajoy actuó de voluntario altavoz de la denuncia. El caso fue este:

-Ver noticia en El Periódico de Catalunya.

Pero poco después se supo que la presunta víctima era una miembro muy activa de la ultraderecha y el caso se desvaneció:

-Ver noticia en VilaWeb.

Retomemos el hilo inicial: unos párrafos más arriba hemos concluido que los ciudadanos que están por la creación de un estado catalán separado del Reino de España, difícilmente habían adoptado tal posición por adoctrinamiento; entonces, si no los han adoctrinado con fines espurios, ¿por qué ahora los catalanes son mayoritariamente independentistas? Pues haber preguntado, porque resulta bastante sencillo:

  • Catalunya tiene una cultura y una lengua propia desde hace mil años. Ello incluye un derecho civil, unas instituciones, una organización, una forma determinada de organizarse, etc. Fácilmente podríamos convenir que se trata de una nación.
  • Resulta que en los últimos trescientos años Castilla está empeñada en erradicar tal cultura y, claro, los catalanes no están de acuerdo (supongo que esta discrepancia se daría en cualquier lugar del mundo).
  • Además, no sólo han de hacer un esfuerzo titánico para defender su lengua y su cultura, sino que también soportan una relación con el Estado Español de franca desventaja económica. Vaya, que una parte excesivamente grande de los excedentes económicos generados en Cataluña sirven para financiar no sólo infraestructuras improductivas en España, sino también para que otros territorios del Estado puedan disfrutar de un nivel superior al de ellos. Delirante.
  • Pero esto no es todo. De hecho, es sólo el principio: el factor verdaderamente desencadenante del desapego emocional de los catalanes con respecto a España viene motivado por las toneladas de insultos, humillaciones, menosprecios y mentiras que los medios de comunicación y los políticos vierten constantemente sobre ellos. Que los partidos políticos mientan sobre Cataluña para lograr votos es, de por sí, una práctica reprobable, pero aun resulta más preocupante que tal estrategia efectivamente proporcione el apoyo masivo de la ciudadanía española. Volvemos al principio del artículo: la catalanofobia como patología no reconocida pero cómodamente instalada en el subconsciente de los españoles.

El montaje que se ha llevado a cabo emplea como herramienta básica las técnicas más reconocidas de uso de perverso del lenguaje, a través de las que busca la deshumanización de todo aquel ciudadano que opte por tomar posiciones soberanistas: los independentistas no son ya ciudadanos que legítima y democráticamente han adoptado una postura, sino que son jaurías llenas de odio que se enfrentan a los pacíficos ciudadanos que quieren seguir siendo españoles. Son bestias que utilizan niños y ancianos como escudos humanos. Son una minoría que, por la fuerza, se impone a una mayoría que quiere vivir en paz. Esto es lo que han inventado los medios españoles y lo que sus lectores/espectadores/oyentes han asimilado sin ánimo alguno de ponerlo en duda, y de ahí al salvaje “a por ellos” la distancia es solo un paso. Los titulares que se insertan a continuación son reales y no pertenecen a programas de humor, sino a las fuentes informativas de las que beben la mayoría de los ciudadanos de España:

Esta segunda portada, la de El País, es muy interesante por lo sotifiscado de su manipulación: no solo vincula a Cataluña con el racismo institucional (algo inventado, por cierto), sino que además lo hace con niños y para rematar el cuadro colocan una fotografía de jovenes africanos muertos tras viajar en patera. O sea, el término “africanos” vinculado negativamente a la Generalitat y justo debajo una imagen terrible de africanos, que nada tiene que ver con Cataluña. Para que el subconsciente de cada uno vaya trabajando.

Sin abandonar el asunto del supuesto uso de niños como víctimas del sistema, es conveniente echar un vistazo a esta portada del diario ABC, en la que se asegura que los estudiantes catalanes no saben hablar castellano (atención al subrayado):

Pues bien, lo que se observa encima del texto es nada menos que la papada de Jordi Pujol, porque esta portada no es actual, sino que salió a la calle en 1994, muchísimo antes del auge del independentismo. En el texto -de un tenor muy habitual al resto de la prensa de la época- se miente con total impunidad sobre la educación en Cataluña. El problema es que la tesis absurda que plantea fue creída por muchos lectores y aún hoy nadie se ha disculpado por tales mentiras, y lo que es peor, este tipo de falacias se han ido sedimentando en las creencias de los ciudadanos. Han pasado 24 años de este titular y hoy es demostrable que aquellos niños sí aprendían castellano -como no podía ser de otra manera- pero el daño ya estaba hecho.

Todo este bombardeo de noticias inventadas persigue crear -aunque su contenido no sea creído al 100% por los lectores- en el subconsciente la asociación “independentista = bárbaro capaz de cualquier atrocidad”. Si, además, el término que se emplea es el de “separatista” -con todas las connotaciones negativas que conlleva- el efecto se redobla. Y recordemos, por si a estas alturas hemos perdido las referencias: un independentista es un ciudadano con una legítima aspiración política de ámbito nacional que desea alcanzarla de forma pacífica, democrática e integradora.

El uso del lenguaje de forma perversa es una de las especialidades de quienes manejan las instituciones contrarias al derecho a decidir, basta con analizar las marcas (partidos, plataformas, asociaciones, etc.) que han ido creando en los últimos años, con unas denominaciones claramente diseñadas para atribuirse espacios sociales que no tienen y para generar confusión:

  • Un partido político cuyo objetivo inicial -antes de ampliar el negocio- era la lucha contra la enseñanza en catalán bautizado como “Ciudadanos – Partido de la ciudadanía”. ¿Se puede ser más genérico y la vez más mentiroso? ¿El resto de partidos no están conformados por ciudadanos o son del planeta Ummo? Sus ideólogos saben perfectamente que la marca es clave para atraer votantes despistados, que pueden ver en esta formación a los “buenos”, los “del pueblo”, ante tanta corrupción.

 

  • Una plataforma dedicada a luchar contra el derecho de los catalanes a decidir qué estatus deben tener como pueblo llamada “Sociedad Civil Catalana”. Otra atribución ilegítima de un espacio que no es el suyo. En realidad, son un pequeño grupúsculo -175 socios- dotado de estrechos vínculos con la ultraderecha catalana y con una muy bien regada financiación. Pero claro, cuando en un informativo de ámbito nacional el periodista de turno habla de ellos, la idea que se forma en el imaginario del espectador es que se trata de la respetada y bien tramada sociedad civil existente en Cataluña. Sobre los orígenes de SCC y sus lazos con la extrema derecha lean al periodista Jordi Borràs.

 

  • Una asociación de empresarios fundada en 2014 y de dimensiones minúsculas denominada “Empresaris de Catalunya”. La sublimación de lo perverso: su nombre no puede ser más genérico a la par que engañoso. Ningún empresario relevante forma parte de esta asociación, cuyas reuniones se celebran en el Círculo Ecuestre y que hasta hace poco contaba con la mano derecha de Enric Millo como secretario de la entidad. Como en el caso anterior, es frecuente escuchar sus postulados en los medios de comunicación precedidos de la entradilla “los empresarios de Cataluña afirman que (…). Objetivo conseguido.

Continuará…

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#47 – Cómo y por qué engañan a los españoles (II).

CÓMO

Segunda parte

Hasta ahora hemos visto que Madrid (no como municipio, sino como gobierno central y como base de actuación de los medios de comunicación masivos) se ha visto en la obligación de crear un relato para justificar que el independentismo es una enfermedad y todo español de bien está obligado a combatirlo, pero ¿es posible que sean tan siniestros? Sí, de hecho, la prensa de la Meseta está muy habituada a crear realidades alternativas cuando la auténtica no encaja con sus deseos. Veamos algunos ejemplos que nada tienen que ver con la política, y que incluso pueden parecer banales, pero que resultan tremendamente significativos:

Viajemos a enero de 2011, en esa fecha se otorgaba el Balón de Oro de la FIFA, o sea, el galardón al mejor jugador del año natural. Los tres finalistas fueron tres futbolistas formados en La Masia, la fábrica de talentos del FC Barcelona: Lionel Messi, Andrés Iniesta y Xavi Hernández. Ante tal tesitura, la prensa de Madrid lo apostó todo a Iniesta, que al menos era de la Mancha. Cuando se hizo público el resultado y se comprobó que el ganador había sido Messi -algo razonable teniendo en cuenta que era el mejor jugador del mundo- los medios madrileños no lo aceptaron y se despacharon con portadas así:

Es decir, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, pasaba a ser un “antiespañol” por pensar diferente; vaya, ni siquiera por pensar diferente, sino porque un nutrido grupo de periodistas, jugadores y seleccionadores bajo la organización de la FIFA considerasen que Messi era mejor que Iniesta. Una muestra maravillosa de un tipo de reacción que observamos con frecuencia en la cultura castellana: quién no piense como nosotros es un antiespañol. Pero el contenido de la portada no acaba aquí, ni mucho menos. Si miramos el párrafo que se incluye debajo del titular, podemos leer “Blatter abofetea al fútbol español por segunda vez en un mes: le quitó el Mundial 2018 en diciembre (…)”. Es decir, que escoger otra sede para organizar un evento significa “quitársela” a España. Este tipo de razonamiento lo veremos más claramente en el siguiente ejemplo.

El 7 de septiembre de 2013 se decidía si el enésimo intento olímpico de Madrid tendría éxito o volvería a ser un fracaso multimillonario. Estaba en disputa la organización de los Juegos de 2020 y el “todo Madrid” ya había decidido que la candidata ganadora sería la capital de España, obviando que el resultado dependía de la voluntad de los miembros de COI y no de ellos. Al final se impuso Tokio, una ciudad mucho mejor preparada que Madrid y que no estaba inmersa en la crisis monstruosa que asolaba la economía española en aquellos momentos. ¿Cuál fue la reacción de los medios? Insuperable:

 

“Abrupto e inexplicable”. “El COI opta por el derroche”. “Tongo olímpico”. “Sospechas de intereses económicos”. “El COI no tiene sentido”.

Un ramillete de frases en los que no se atisba ni un ápice de autocrítica, sino más bien todo lo contrario

Pues sí. Así se ve el mundo desde el altiplano. Podríamos resumirlo en lo siguiente: engañar a la población hasta el final, mantener tesis irreales contra viento y marea, y al final, cuando la realidad se hace patente con todo su peso y toda su tozudez, asegurar que son los otros los que se equivocan y que la causa de la derrota es la pertinaz envidia.

Son sólo dos ejemplos y que además poco tienen que ver con la política, pero precisamente por eso han sido escogidos. En todos los órdenes de la vida, Madrid crea su burbuja de realidad, un constructo paralelo a la realidad auténtica que sirve para consumo propio pero que salta por los aires en cuanto toma contacto con el mundo exterior. Quien este leyendo estas líneas tendrá la tentación de argumentar que situaciones así ocurren en todas partes, pero lo cierto es que no. Los medios de comunicación de las democracias tienen sus sesgos, ya sean políticos o económicos, pero en ningún modo osan inventar realidades como ocurre en la Meseta. Es una anomalía muy notable.

Antes de analizar el caso del tratamiento informativo de Cataluña, un último ejemplo que resulta muy divertido y que permite hacerse una idea de cuáles son los procesos mentales que rigen en el centro de la península. Esta vez nos desplazamos a inicios de los años noventa, Barcelona ya había celebrado sus Juegos Olímpicos y la proyección mundial de la urbe catalana crecía imparable. Dentro de las muchas actividades deportivas que se celebraban en la ciudad condal destacaba la “Cursa Popular”, una carrera de 10 kilómetros abierta a todo el mundo y que desde sus inicios en 1979 patrocina y organiza El Corte Inglés. Después de unos comienzos modestos, la prueba atlética se fue consolidando y en la segunda mitad de los ochenta logró situarse en participaciones por encima de los 50.000 corredores. La gran eclosión se alcanzó tras los Juegos, cuando se llegaron a superar los 100.000 participantes, convirtiéndose en la prueba popular más importante del mundo. Este éxito fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Madrid que, tras soportar con estoicismo y dolor silenciado el éxito de los Juegos, veían como la ciudad a la que menospreciaban se revalorizaba a ojos del mundo entero. La respuesta fue inmediata: ellos también tendrían su carrera popular masiva. El único objetivo sería arrebatar el récord mundial a Barcelona al precio que fuese. Para asegurarse el éxito, diseñaron una prueba de 5 kilómetros (la barcelonesa tenía 10) y que era en línea recta y en bajada (en Barcelona se subía a Montjuïc). Para acabar de configurar un cuadro de tintes grotescos, el alcalde Álvarez del Manzano corría con el dorsal número 1 y la mascota se llamaba “Chulito”. En fin.

Al final, los dos intentos (1993 y 1994) sólo sirvieron para dar los titulares de prensa deseados, porque las múltiples irregularidades de la prueba hicieron que sus marcas en cuanto a participación no fuesen homologadas.

Continuará…

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#46 – Cómo y por qué engañan a los españoles (I).

CÓMO

Primera parte

En todas las épocas y en todos los territorios el Poder emplea incontables recursos para engañar a sus súbditos con la insana intención de perpetuarse. Al margen de que la intensidad del engaño varíe según el lugar y el momento, lo relevante para que estas tretas tengan éxito es que el Poder encuentre un terreno fértil en el que sus mentiras calen y puedan acabar moldeando la opinión y el comportamiento de los ciudadanos. Hay territorios más refractarios que otros a la manipulación, y también algunos países que son auténticas esponjas para las consignas que crean sus gobernantes. La correlación entre permeabilidad a estas mentiras de estado y el bajo nivel cultural y educativo de la población parece clara.

En España, el país que repatrió al infame Fernando VII entre muestras de alegría de sus ciudadanos, o donde un dictador de finales del siglo XX murió plácidamente en la cama, a menudo los memes del Poder calan hondo en el corpus de creencias de la gente. Sabemos que en épocas pretéritas, pero no tan lejanas, judíos y masones tenían la culpa de todos males del país ante la mirada acrítica de los españoles; pero existe una patología social poco reconocida que puede competir de tú a tú con el odio a judíos y masones: la catalanofobia.

Es una realidad fácilmente demostrable que desde hace siglos la catalanofobia impregna el acervo de conocimientos infusos de los españoles y hace que los ciudadanos de este país sean terreno abonado para cierto tipo de manipulaciones espurias. A juzgar por lo que explican los medios de comunicación, hoy en día todo lo negativo que ocurre en España es por culpa de los catalanes. Y parece ser que la mayoría de los españoles de a pie aceptan esa tesis como buena.

Como es sabido, la falta de memoria de la población es una de las bazas que emplea el Poder para imponer sus designios. En el caso que nos ocupa resulta curioso observar como en cada nueva oleada de catalanofobia se argumenta que se trata de una animadversión de nuevo cuño, motivada por una causa concreta de la actualidad; en otras palabras, hoy se justifica el anticatalanismo basándose en las supuestas provocaciones del independentismo. Es aquella respuesta recurrente de “con los catalanes no ha habido nunca problemas, sólo a partir de tal cosa”, y entiéndase tal cosa como una expresión comodín donde encajar la última “provocación” por parte del catalanismo. Si viajamos atrás en el tiempo, comprobaremos que la catalanofobia no sólo no desaparece, sino que muestra brotes de forma recurrente: si a partir de 2010 la coartada para desatar el odio contra todo lo catalán fue el auge del independentismo, en 2006 lo fue la aprobación del Estatut, en 2003 el Pacte del Tinell, en los noventa el “nacionalismo exacerbado de Pujol”, y así sucesivamente hasta la noche de los tiempos. ¿Ya nadie recuerda las otrora célebres tertulias de la Cope antes de que existiesen esRadio o InterconomíaTV? ¿O las portadas del ABC antes del nacimiento de La Razón? Quien desee disponer de una cronología detallada y rigurosa de la catalanofobia a través del tiempo debe leer de forma inexcusable la obra “El llibre negre de Catalunya. De Felip V a l’ABC”, de Josep Maria Ainaud de Lasarte, publicado por La Campana en 1995 (sí, hace 23 años, mucho antes del auge del independentismo).

El relato que han creado los medios de Madrid sobre lo que está sucediendo en Cataluña no es casual, sino que sigue una lógica determinada. Todo comenzó cuando el independentismo era minoritario. En aquel momento, la explicación del fenómeno consistía en atribuirlo a grupos radicales que estaban equivocados y por lo tanto “si fuese una postura razonable, sería mayoritaria; que sea una minoría demuestra que no tienen razón”. Tal explicación, al margen de que pueda resultar inconsistente, era la que se impuso, muy en la línea del clásico “idiotas los hay en todos los lados”, que como veremos ha sido una muleta recurrente para determinadas justificaciones. Pero el problema llegó cuando el independentismo logró ser una corriente, si no mayoritaria, al menos con un gran apoyo social. Había que buscar una explicación porque aquello de “son minoría, no tienen razón” ya no servía. Y ahí es donde se hace un salto adelante afirmando que los independentistas están todos equivocados porque “están manipulados” y se emplea como chivo expiatorio a TV3 y a la educación en las escuelas.

De entrada, y antes de analizar en profundidad la consistencia de la hipótesis del adoctrinamiento, hay que tener en cuenta un factor clave: pensar que todo aquel que opine distinto a ti está manipulado es un punto de partida bastante temerario de por sí, pero si además se analiza con rigor la realidad catalana, resulta una hipótesis descartable a las primeras de cambio.

¿Resulta sencillo que la mayoría de la población catalana haya sido manipulada por un puñado de políticos sin escrúpulos y con fines espurios? Veamos si esta opción es realista a partir de otra pregunta.

¿Es Cataluña una sociedad homogénea y cerrada en la que los mensajes simplistas de buenos y malos puedan prender como la pólvora? Desde luego que homogénea no, todo lo contrario; Cataluña es, con diferencia, el territorio más diverso de la Península. Por otra parte, sin la menor duda, es la región española más internacionalizada, tanto por razones empresariales -existe una ingente cantidad de extranjeros viviendo en la zona debido a la fuerte implantación de multinacionales- como por razones turísticas -Cataluña es uno de los destinos vacacionales favoritos de los europeos. Vaya, que sería difícil encontrar algún lugar en el continente en que el intercambio de ideas fluya a la velocidad que lo hace aquí. Quien no tenga claro todo esto, que se agencie un mapa y compruebe dónde está situada Cataluña: es un embudo que absorbe todo cuanto llega de Europa, además de contar con dos de los más importantes puertos mediterráneos donde desde hace milenios llegan gentes procedentes de los más variados confines. Vaya, que no hay motivos objetivos para suponer que un catalán es más manipulable que, pongamos por caso, un señor de Murcia. Incluso me atrevería a apostar por la hipótesis contraria.

Pero volvamos a la teoría del adoctrinamiento de masas que, según la versión oficial que los ciudadanos españoles creen a pies juntillas, es la causa del auge de las posiciones soberanistas:

¿La televisión pública de Cataluña ha adoctrinado a millones de catalanes en favor del independentismo? Es evidente que no, de hecho, ninguna de las acusaciones en este sentido ha mostrado jamás prueba alguna. Por otra parte, en los últimos años la televisión catalana ha podido alcanzar una audiencia máxima del 20%, lo que inmediatamente implica que el 80% de la audiencia del territorio se reparte entre opciones de corte españolista, totalmente opuestas al independentismo. O sea, que la principal diferencia en el acceso a los medios de los catalanes con respecto al resto de españoles estriba en que los primeros pueden contrastar versiones distintas de la actualidad, mientras que los segundos son cautivos de un únic enfoque. Se abre aquí el escenario alternativo de que quizá sean los españoles los manipulados, pero esta posibilidad la trataremos con detalle más adelante. Al margen de lo dicho, dos factores más que ayudarán a entender la situación:

  • Desde el punto de vista político, la televisión pública catalana es la más plural: hay estudios que lo demuestran, pero basta con ver la distribución de cualesquiera de las muchas tertulias que programan para darse cuenta de ello. Es más, este caso me niego a enlazar ninguna de las múltiples fuentes que hablan de la imparcialidad de la cadena, quien quiera opinar con conocimiento de causa que se tome la molestia de invertir unas cuantas horas de su vida en contrastarlo personalmente y deje de hablar de oídas. ¿Cuánta gente de los que acusan falsamente a TV3 lo ha hecho?
  • La televisión pública de Cataluña es la televisión generalista de más calidad: es fácilmente comprobable que su contenido en telebasura es prácticamente nulo, mientras que el peso de los espacios culturales y de ciencia, así como de documentales es significativo.

Vayamos ahora al otro bastión que sostiene las tesis españolistas ¿La educación pública adoctrina en el independentismo? Obviamente, no. Y como en el caso de la televisión, nadie jamás ha aportado una sola prueba que lo demuestre. Salvo que lo que moleste y se considere doctrinario sea que la enseñanza se desarrolle mayoritariamente en catalán. En tal caso, quien tiene un problema es quien cree que enseñar en catalán implica algún tipo de posicionamiento político y sospecho que por ahí van los tiros. Seguramente serán los mismos que hablan de una supuesta “imposición del catalán en Cataluña”, sin ser conscientes de la barbaridad que implica tal concepto, equivalente a afirmar que existe una “imposición del castellano en Madrid”.

Continuará…

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#45 – Votar el jueves. Cambiar el mundo.

Que un servidor vote al bloque independentista no tiene ningún mérito y es del todo previsible. Que lo haga alguien que antes haya votado a los Comuns o incluso que se considere en la órbita de Ciutadans puede ser considerado un ejercicio de valentía y una apuesta decidida por su propio futuro. Me explico: estoy seguro que a estas alturas de la película -y considerando que vivimos en un mundo globalizado- estar a favor de una Cataluña independiente es una decisión de carácter básicamente administrativo. Simplemente significa que no quiero que me gobiernen desde Madrid porque gobiernan contra mí. Así de fácil. En otras palabras, el apoyo a la independencia cada vez está más alejado del terreno catalanista, nacionalista o sentimental, y más cerca de las necesidades del día a día. Vamos, que puedo ser independentista y sentirme español, cómo no.

Por supuesto que puedo entender las reticencias a tomar una decisión así para quién siempre se ha considerado opuesto al independentismo. Se ha echado tanta porquería sobre los independentistas, que ahora cuesta un esfuerzo titánico votar como ellos. Pero por un momento dudemos de los discursos oficiales, de lo que cuentan los medios y de la propaganda electoral. ¿Dónde pienso vivir en los próximos años o el resto de mi vida? Si la respuesta es Cataluña, lo razonable es apostar por el mejor futuro posible para esta tierra. Y ahora mismo queda claro que dentro de España eso es imposible. Nos lo han dicho por tierra, mar y aire.

Si partimos del hecho contrastado que la relación fiscal entre España y Cataluña es injusta y que, además, no tiene visos de cambiar, uno debería plantearse seriamente hacer algo disruptivo con su voto. Votar a Ciudadanos, a PP, a PSOE e incluso a Comuns, significa no cambiar nada y además renunciar a cualquier cambio futuro. Lo publicaba el ABC estos días (citando como fuente el Consejo General de Economistas): un “trato justo” a Cataluña supondría 20.000 millones de euros más de financiación y redundaría en 200.000 empleos más, con una subida del PIB del 5%. Y la comunidad más perjudicada, Madrid. Empleos adicionales que podrían ser para ti o para gente como tú, no para los independentistas. En otras palabras, si votas a los partidos españolistas renuncias a tu bienestar y a tu futuro para blindar los privilegios de Madrid. Así de simple. Ellos te dan patriotismo y tú se lo pagas a precio de oro, casi con tu vida.

Y estos números con un “trato justo”. Imagínate con un Estado propio donde los beneficios se reinviertan continuamente el país.

Las élites que gobiernan España conocen estas cifras con detalle, por eso enloquecen cuando los catalanes intentamos crear nuestro propio Estado. Saben que sin tu apoyo no pueden subsistir. Y esto también vale para las élites locales: ¿has visto el pánico que tiene la alta burguesía barcelonesa a la independencia? Su postura debería hacerte sospechar… nosotros los mortales nunca tendremos los mismos intereses que ellos.

Puede sonar a paradoja, pero lo prudente hoy es darle una oportunidad al cambio. No se come de los grandes premios de Fernando Alonso ni de los Roland Garros de Rafa Nadal. Nos alegran la vida, eso sí, pero que no sean un freno para pensar fríamente. Que sin apenas medios de comunicación a favor, el independentismo no deje de crecer debería ser un motivo para reflexionar. Hay una verdad que va ganando terreno conforme la gente se va informando. Dejémonos de patrias y pensemos en términos de siglo XXI: nadie tiene derecho a tratarte como una colonia. Eres libre para escoger la mejor opción para ti y para los tuyos.

Recuerda, el voto es secreto y en unas horas tendrás la posibilidad de hacer algo grande con tu papeleta. Que no te pesen las creencias y actúa. Sé valiente.

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#44 – Emoció i censura.

Qui més qui menys sap que les piràmides de l’altiplà de Gizeh -Kheops, Kefren i Micerí- són l’últim vestigi de les meravelles del món antic. Són una icona, són un prodigi de l’arquitectura i són el principal motiu pel qual cada any milions de turistes posen els seus peus al polsegós terra del sud d’El Caire. Però mirat des d’un altre punt de vista, les piràmides no són més que un munt de pedres amuntegades, no són res de vida o mort, i ni tan sols tenen incidència en el nostre dia a dia. És més, qualsevol de nosaltres podria morir sense haver-les visitat i no passaria res. Però, saben què? Si resultés que m’assabento que un grup de sonats pensen volar-les amb dinamita -ja sigui per motius religiosos, per ignorància o per mala llet, com deia l’ex-profeta- de ben segur que entraria en pànic i faria tots els possibles per evitar-ho. Perquè hi ha elements que formen part de la nostra essència com a éssers culturals i no ens podem permetre perdre’ls de cap manera, amb l’afegit que un cop perduts són irrecuperables.

Doncs bé, això que em passa amb les piràmides d’Egipte em passa també amb el Barça: ni em dona de menjar, ni la meva vida depèn d’ell, ni defineix el meu dia a dia, però em mobilitzaré amb totes les meves forces si em trobo davant la certesa que algú l’està destruint. Avui, setembre de 2017, tinc aquesta certesa.

Tirem enrere un parell d’anys, i situem-nos a la vigília de les eleccions del club, celebrades el 18 de juliol de 2015. Aquí mateix vam fer una sèrie d’escrits explicant que calia desallotjar Bartomeu i la seva junta de la cadira de comandament del Barça. Ens expressàvem així:

Som conscients que en aquell moment alguns lectors van pensar que “tot ho pintàvem molt malament”, perquè no s’adonaven que les llavors del caos ja estaven començant a arrelar. És més, 25 mesos després d’aquelles eleccions estem força pitjor del què ens atrevíem a pronosticar. Recapitulem.

Durant la campanya de 2015 sabíem moltes coses sobre la Junta: que havien substituït Unicef per una dictadura islàmica perquè Rosell i companyia hi tenien interessos; que el model de joc no els importava el més mínim, que el planter era una molèstia i que, en general, no paraven de mentir. Els tres grans encerts de Laporta -en paraules del mateix Rosell- van ser “Unicef, fer fora els violents de l’Estadi i fitxar Pep Guardiola”, però curiosament poc temps després ens trobàvem amb Qatar, els violents dins de casa i Pep Guardiola lluny i menystingut. I per acabar-ho d’adobar, mentides esquitxant-ho tot: de les sortides de Thiago i Abidal, als partits en horaris aptes per a menors, passant pel preu de Neymar o la sanció de la FIFA. (Qui desitgi un relat complet i ordenat de tot aquest desgavell el trobarà en el seguit d’articles que esmentàvem al començament).

Sabíem tot això, però encara no sabíem que Sandro Rosell acabaria a la presó per emblanquiment de capitals i que el seu successor Bartomeu seria tan pocavergonya com per imputar el club per alliberar-se d’un delicte que ell mateix havia comés, com va fer amb motiu del cas Neymar. Tampoc no sabíem que l’acció de responsabilitat que havien posat en marxa l’acabarien perdent i, en conseqüència, provocant quantioses pèrdues al club en concepte d’honoraris del bufet Cuatrecasas. En altres paraules, sabíem que l’acció de responsabilitat era injusta i, fins i tot, immoral, però amb la sentència de maig de 2017 vam descobrir que, a més, no tenia fonaments jurídics. En aquella vigília electoral tampoc no érem conscients de que la junta de Bartomeu feia negoci a costa del soci amb les entrades i, per descomptat, tampoc no havíem pogut assistir al delirant mercat de fitxatges d’aquest estiu, en què el club, i en especial la seva hipertrofiada estructura esportiva ha fet un ridícul clamorós que ha traspassat fronteres.

Seria també interessant repassar els comptes de l’entitat a tancament de l’exercici 2016/17, però no ha estat possible perquè hores d’ara no han aparegut a la pàgina web del club i tampoc no se n’ha fet presentació oficial.

Queda clar que la gestió de Rosell va ser molt deficient, però aquest apèndix en forma de Bartomeu que ens ha regalat el destí (o millor dit, els 25.823 desorientats) supera qualsevol previsió per nefasta que fos, transformant el mateix Joan Gaspart en un simple aprenent del món del disbarat.

No podem ignorar que aquesta màfia que s’ha apoderat del club -no crec que ningú es pugui escandalitzar per etiquetar-los així, atès que el seu líder és a la presó per pertinença a organització criminal- compta amb molts suports rellevants entre els mitjans de comunicació -el Grupo Godó i ells són part de la mateixa substància, mentre que TV3 ha adoptat una postura impròpia d’un mitjà públic- però perquè destrossessin impunement el club el paper de l’oposició ha estat determinant per la seva passivitat difícilment justificable. La infinitat de grups i plataformes que orbiten al voltant del club integrats per socis descontents amb la gestió han estat incapaços d’articular un discurs d’unitat per tal de fer fora la Junta, en molts casos per causa de les aspiracions presidencials d’un grapat dels opositors, que degut a una por atàvica a desgastar-se abans d’hora han optat per veure impassibles com el Barça anava caient a trossos.

Més enllà de la seva inacció, l’oposició ha comés un altre error que ha acabat esdevenint transcendental. La identificació de tothom qui vota Bartomeu com a nunyista clàssic de recopes i superàvit és una imatge distorsionada de la realitat. Entenem que caure en la idealització de l’enemic és una errada molt comuna, però si tens veritables aspiracions a governar el club cal una anàlisi més acurada. Per començar, hi ha 85.000 socis que no van votar neonunyisme, per tant, es disposava d’un terreny fèrtil on treballar; per altra banda, i potser la més important, no tots el 25.823 que van donar suport al Nobita d’Esade responen a l’estereotip del nunyista tronat de Mundo Deportivo oliós i odi visceral a Guardiola. Cal obrir els ulls i adonar-se que no tothom viu el Barça amb la mateixa intensitat com ho fem alguns apassionats: per a molts, el club existeix només el diumenge i el dimecres, quan la pilota roda, mentre que la vida diguem-ne “política” de l’entitat no els interessa els més mínim. Voten al poder per pura inèrcia. No tenen esma d’informar-se sobre el que va més enllà del terreny de joc. Aquí és on calia haver fet queixalada, aquí era on s’amuntegava la matèria primera que hagués permès decantar la balança. Un agermanament de les forces opositores, tant se val si sota el nom de “santa aliança” o etiquetats com a “siberians”, hagués facilitat la feina. Els dinars, sopars i contubernis diversos amb els ja convençuts de la necessitat de canvi no serveixen per a res. En canvi, una tasca de formigues d’anar incorporant a gent poc o mal informada sobre el club hagués produït un efecte de taca d’oli. Si a això li afegim habilitats de caire més estratègic, com ara saber implicar els polítics en aquesta guerra, les possibilitats d’èxit hagueren estat importants. Això últim no és pas una quimera: n’hi havia prou en saber transmetre la idea de què el Barça és un element clau en el Procés -una estructura d’Estat, en el seu llenguatge- perquè els partits independentistes s’hi haguessin abocat. Com? Molt fàcil: per exemple, evitant que la direcció d’esports de Televisió Catalunya hagués caigut en un servilisme intolerable cap a la Junta de Bartomeu. Per si queda algun ingenu a aquestes altures de text, els recordarem que l’anterior cap d’esports de la cadena, Josep Maria Farràs (sí, el del billar a 3 bandes) va fitxar pel Barça a inicis de 2017, en un cas claríssim de “portes giratòries”, allò que tan critiquem als polítics.

Bé, fet el diagnòstic i aportades les proves de la patologia greu que afecta al Barça, mirem endavant per estudiar com podem sortir ben parats d’aquesta situació. En primer lloc, cal definir i blindar la configuració medul·lar de l’entitat blaugrana. No crec que descobrim la sopa d’all si posem negre sobre blanc els següents elements com a pilars de la genètica del club:

  • Estructura de la propietat (socis)
  • Model de joc propi
  • Vector de catalanitat
  • Planter
  • Imatge internacional de singularitat
  • Seccions

Tanquem el cercle: per recuperar aquestes essències (i potser també per salvar al club de danys irreparables) cal fer fora els actuals gestors. Atès que no fan intenció de plegar per ells mateixos i que les properes eleccions no toquen fins el 2021, cal recórrer sens dubte al mecanisme d’emergència conegut com a vot de censura. L’etern candidat Agustí Benedito ha tingut el coratge de fer un pas endavant i iniciar els tràmits d’aquest procés. Per descomptat, des d’aquí donem suport total a aquesta iniciativa. Sembla un repte difícil, pel fet que cal recollir 16.570 signatures en un període de temps relativament curt, però mirat des d’una altra perspectiva cal tenir en compte que el candidat Joan Laporta, ell sol, va obtenir 15.615 vots a les eleccions de 2015, en una contesa que només durava un dia i que únicament tenia una seu on exercir el vot.

Hi ha pressa en recuperar el Barça? Sí, i podríem donar molts motius, però tots queden resumits en un: aquest any Leo Messi ha fet els trenta. Aquest comodí que la providència ha posat generosament a les nostres mans està en risc de retirar-se havent estat desaprofitat i això seria imperdonable.

Cal que tots els culers de bé s’impliquin en aquest vot de censura… parlin amb tots els socis amb qui habitualment tenen punts de vista discordants, expliquin-los la veritat, facin proselitisme allà on vagin i busquin avals sota les pedres. Ens ho juguem tot.

Escrivim aquestes línies amarats en l’emoció dels esdeveniments de les darreres setmanes, en què hem mirat als ulls a la maldat absoluta, des de la ignorant que proclama que el seu déu es més gran, fins a la nauseabunda que habita al més profund de les clavegueres i que s’escuda darrere la lletra final de l’alfabet. Però aquestes també són línies que traspuen censura, perquè al poder cal fiscalitzar-lo i evitar els abusos. Viure en societat, esdevenir ciutadans, ens obliga a no tancar els ulls davant el que afecta a la comunitat, encara que circumstancialment ens pugui tocar de lluny.

 

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#43 – L’arribada de la Gran Teranyina.

Qualsevol seguidor habitual d’aquests escrits haurà observat que en els darrers mesos l’activitat en aquest racó del ciberespai ha estat més aviat minsa. No ha estat així per manca d’idees ni per desídia, ans al contrari: el motiu d’aquest silenci era un projecte de gran volada en el qual hem estat involucrats i que ens absorbia totes les hores disponibles. Ara, per fi, ja hem enllestit la feina i en qüestió de dies la podrem compartir amb tots els lectors.

En vista de l’èxit dels textets #8 i #16, en què parlàvem de les relacions entre les famílies més poderoses i acabalades del país, va anar prenent forma la idea de plasmar en un llibre un estudi més profund sobre el particular. Després d’algun intent no reeixit —les coses arriben quan arriben i no pas abans, encara que la impaciència ens devori— fa un cert temps es van alinear les circumstàncies i vam poder començar a bastir el projecte. Havent fet una feinada ingent, amb afectació sobre la salut inclosa, l’objectiu s’ha aconseguit: disposem, per fi, d’un mapa complet de les relacions entre els poderosos del país. No es tracta ni de bon tros del primer estudi sobre les grans famílies —ja n’hi ha i de molt bons— però sí que és pioner en un determinat enfocament: hem posat l’accent en la seva influència en el dia a dia dels ciutadans a través de les firmes que controlen i també en els vincles, sovint desconeguts, entre els diferents clans protagonistes. Un altre aspecte que ens ha interessat remarcar és l’origen de les fortunes que apareixen en el llibre, mirant d’explicar-ho d’una manera atractiva que defuig l’ensopiment d’alguns tractats magistrals que analitzen la història.

Sovint se’ns pregunta per la identitat de l’autor dels escrits signats per Roger Vinton, com si aquest detall tingués transcendència a banda de satisfer una curiositat natural dels lectors. Per nosaltres, com més s’allunyi el focus de l’autoria, millor: tant se val si l’autor és un home o una dona; un estudiós solitari o un grup d’experts en diferents matèries. El que val és el resultat i no les mans que es passegen pel teclat. Ha de transcendir el missatge i no pas l’emissor, que sempre hauria de ser secundari. Ja sabem que això, en l’edat d’or de la crítica ad-hominem, és una aposta a contracorrent, però hi creiem fermament. Som conscients que vivim a un país de trinxeres, on bona part de la gent es creu acríticament els del seu bàndol i menysprea sense contemplacions els arguments de qui està a l’altre costat; per tant, resulta gairebé una provocació afirmar que l’emissor del missatge és intranscendent, però pensem que val la pena fer l’esforç. Al cap i a la fi, confrontar opinions i obrir-se a altres punts de vista sempre enriqueix. Si us plau, menys llegir o escoltar aquells qui confirmen les nostres creences preestablertes i més parar atenció als qui ens poden ajudar a trobar punts febles en els nostres arguments. Nosaltres no tenim cap interès en defensar postures que s’allunyin de la veritat, encara que aquesta alguns cops sigui dolorosa.

Un llibre pot canviar un país? Potser no, però de ben segur que el contingut d’un llibre pot fer que els seus lectors es mirin el país amb uns altres ulls. Aquesta és una de les reaccions probables dels qui llegeixin La gran teranyina. El contingut és sobretot informatiu, de manera que les opinions i les conclusions seran cosa del lector. No es tracta d’adoctrinar, sinó d’obrir ulls. Un cop vista la fotografia panoràmica que presentem, les reaccions i les eventuals mostres d’insatisfacció respecte la realitat catalana dels nostres dies poden unir a personatges situats a posicions ideològiques oposades, o dit d’una altra manera, no seria estrany que David Fernàndez coincidís en l’anàlisi amb Xavier Sala-i-Martin, per esmentar un parell de noms.

L’estructura del llibre és poc convencional, en el sentit que el lector arribarà a un mateix punt a través de diferents fils de la teranyina que hem dibuixat, de manera que sovint tindrà una sensació de déjà-vu molt intensa. Hem mirat d’evitar les remissions a altres capítols perquè el text no sigui carregós i perquè, fet i fet, no s’adeien amb l’objectiu: preferim que els que transitin per les pàgines del llibre visquin la sensació que “això ho he llegit en algun altre lloc” sense previ avís, o sigui, que experimentin l’equivalent a l’“aquesta cara em sona” que mormolem quan ens presenten a algú a qui ja teníem vist.

Al llarg d’aquesta experiència lectora ens endinsarem en una matinada de 1958 que, en certa manera, va modificar la configuració del Poder al país. Coneixerem una noia segrestada que va resultar que pertanyia a una família més important del que ens van explicar els mitjans. Pujarem a un gratacel amb vocació d’acollir els poderosos des de fa gairebé mig segle. Visitarem una mansió de conte de fades que tenim molt vista, però que no sabem a qui pertany. Traspassarem les portes de Can Barça per descobrir com hi ha penetrat el poder al llarg dels darrers cent anys. Viurem un munt d’històries més que, amb seguretat, ens faran dir “I com és que jo no ho sabia, això?” I contínuament comprovarem com l’ombra del passat es projecta sobre el present per dibuixar la realitat que habitem.

Les més de quatre-centes pàgines de què consta l’obra estaran a l’abast de tothom d’aquí a un mes just, el 14 de març. Facin el favor de donar les gràcies a Edicions del Periscopi, perquè van arribar en el moment precís, ni massa d’hora ni massa tard. Gaudeixin d’un pròleg de luxe del gran Andreu Barnils com a porta d’entrada al relat.

I fins aquí aquestes mil paraules ben comptades de presentació que no són més que un brevíssim aperitiu del que els espera. Ja ens faran saber si els ha agradat! A partir d’ara, estarem expectants per conèixer les seves opinions. Un llibre estrany, si més no. Com cap altre.

R.V.

Post-Scriptum: aquí tenen la coberta del llibre

la-teranyina-web

 

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#42 – Il·lustre degeneració

Era a una carretera perduda del llevant, on es gaudeix de la brisa marina i al mateix temps l’aroma a pà-nolí s’escampa per l’aire. A certa distància ja albirava el fanalet. Tenia el cap espès i començava a veure boirós. Em vaig aturar enmig de la nit. Ja davant la porta, vaig sentir com algú picava al timbre. Vaig pensar que allò tant podia ser l’infern com el Cel. Van encendre una espelma i em van fer entrar. Se sentien veus de fons dient “Benvingut a l’Hotel España, un lloc meravellós, ple d’habitacions i obert qualsevol dia de l’any”. El luxe era marejant i fins tot hi havia un esportiu italià a l’entrada. Vermell i negre, un Pininfarina. Tot era ple de nens, tots tendres. À la petite fille que tu étais. Són els seus amics, deia,  recoberts d’una suor dolcíssima. Danses per no recordar, danses per oblidar. Aleshores vaig fer venir el capità, “sisplau, serveix-me el meu nèctar”. Em va dir que no havien tingut aquell ambient des del noranta-dos. I encara sento les veus, que em desperten a mitjanit i em diuen “Benvingut a l’Hotel España, un lloc meravellós, on es gaudeix fins el límit. Sorpresa rere sorpresa. Ja has pensat la teva excusa per no sentir-te culpable?”. Miralls al sostre, xampany francès a dojo. I aleshores em va dir “som tots plegats presoners del nostre propi deliri”. Per al festí, es van reunir a l’habitació del Gran Mestre. Els esperava amb la túnica vermella i les ulleres fosques de borni. Va copejar dos cops el terra amb la vara i la festa va començar. Van clavar-hi ganivets esmolats, però sempre són incapaços de matar la Bèstia. L’única cosa que recordo és veure’m córrer cap a la porta. Volia trobar la sortida secreta per tornar al lloc on era abans. “Calma”, em va dir el cavaller de la nit. “Està tot preparat per quan vinguis i pots marxar quan vulguis, però ara ja no ho podràs fer mai”.

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