#46 – Cómo y por qué engañan a los españoles (I).

CÓMO

Primera parte

En todas las épocas y en todos los territorios el Poder emplea incontables recursos para engañar a sus súbditos con la insana intención de perpetuarse. Al margen de que la intensidad del engaño varíe según el lugar y el momento, lo relevante para que estas tretas tengan éxito es que el Poder encuentre un terreno fértil en el que sus mentiras calen y puedan acabar moldeando la opinión y el comportamiento de los ciudadanos. Hay territorios más refractarios que otros a la manipulación, y también algunos países que son auténticas esponjas para las consignas que crean sus gobernantes. La correlación entre permeabilidad a estas mentiras de estado y el bajo nivel cultural y educativo de la población parece clara.

En España, el país que repatrió al infame Fernando VII entre muestras de alegría de sus ciudadanos, o donde un dictador de finales del siglo XX murió plácidamente en la cama, a menudo los memes del Poder calan hondo en el corpus de creencias de la gente. Sabemos que en épocas pretéritas, pero no tan lejanas, judíos y masones tenían la culpa de todos males del país ante la mirada acrítica de los españoles; pero existe una patología social poco reconocida que puede competir de tú a tú con el odio a judíos y masones: la catalanofobia.

Es una realidad fácilmente demostrable que desde hace siglos la catalanofobia impregna el acervo de conocimientos infusos de los españoles y hace que los ciudadanos de este país sean terreno abonado para cierto tipo de manipulaciones espurias. A juzgar por lo que explican los medios de comunicación, hoy en día todo lo negativo que ocurre en España es por culpa de los catalanes. Y parece ser que la mayoría de los españoles de a pie aceptan esa tesis como buena.

Como es sabido, la falta de memoria de la población es una de las bazas que emplea el Poder para imponer sus designios. En el caso que nos ocupa resulta curioso observar como en cada nueva oleada de catalanofobia se argumenta que se trata de una animadversión de nuevo cuño, motivada por una causa concreta de la actualidad; en otras palabras, hoy se justifica el anticatalanismo basándose en las supuestas provocaciones del independentismo. Es aquella respuesta recurrente de “con los catalanes no ha habido nunca problemas, sólo a partir de tal cosa”, y entiéndase tal cosa como una expresión comodín donde encajar la última “provocación” por parte del catalanismo. Si viajamos atrás en el tiempo, comprobaremos que la catalanofobia no sólo no desaparece, sino que muestra brotes de forma recurrente: si a partir de 2010 la coartada para desatar el odio contra todo lo catalán fue el auge del independentismo, en 2006 lo fue la aprobación del Estatut, en 2003 el Pacte del Tinell, en los noventa el “nacionalismo exacerbado de Pujol”, y así sucesivamente hasta la noche de los tiempos. ¿Ya nadie recuerda las otrora célebres tertulias de la Cope antes de que existiesen esRadio o InterconomíaTV? ¿O las portadas del ABC antes del nacimiento de La Razón? Quien desee disponer de una cronología detallada y rigurosa de la catalanofobia a través del tiempo debe leer de forma inexcusable la obra “El llibre negre de Catalunya. De Felip V a l’ABC”, de Josep Maria Ainaud de Lasarte, publicado por La Campana en 1995 (sí, hace 23 años, mucho antes del auge del independentismo).

El relato que han creado los medios de Madrid sobre lo que está sucediendo en Cataluña no es casual, sino que sigue una lógica determinada. Todo comenzó cuando el independentismo era minoritario. En aquel momento, la explicación del fenómeno consistía en atribuirlo a grupos radicales que estaban equivocados y por lo tanto “si fuese una postura razonable, sería mayoritaria; que sea una minoría demuestra que no tienen razón”. Tal explicación, al margen de que pueda resultar inconsistente, era la que se impuso, muy en la línea del clásico “idiotas los hay en todos los lados”, que como veremos ha sido una muleta recurrente para determinadas justificaciones. Pero el problema llegó cuando el independentismo logró ser una corriente, si no mayoritaria, al menos con un gran apoyo social. Había que buscar una explicación porque aquello de “son minoría, no tienen razón” ya no servía. Y ahí es donde se hace un salto adelante afirmando que los independentistas están todos equivocados porque “están manipulados” y se emplea como chivo expiatorio a TV3 y a la educación en las escuelas.

De entrada, y antes de analizar en profundidad la consistencia de la hipótesis del adoctrinamiento, hay que tener en cuenta un factor clave: pensar que todo aquel que opine distinto a ti está manipulado es un punto de partida bastante temerario de por sí, pero si además se analiza con rigor la realidad catalana, resulta una hipótesis descartable a las primeras de cambio.

¿Resulta sencillo que la mayoría de la población catalana haya sido manipulada por un puñado de políticos sin escrúpulos y con fines espurios? Veamos si esta opción es realista a partir de otra pregunta.

¿Es Cataluña una sociedad homogénea y cerrada en la que los mensajes simplistas de buenos y malos puedan prender como la pólvora? Desde luego que homogénea no, todo lo contrario; Cataluña es, con diferencia, el territorio más diverso de la Península. Por otra parte, sin la menor duda, es la región española más internacionalizada, tanto por razones empresariales -existe una ingente cantidad de extranjeros viviendo en la zona debido a la fuerte implantación de multinacionales- como por razones turísticas -Cataluña es uno de los destinos vacacionales favoritos de los europeos. Vaya, que sería difícil encontrar algún lugar en el continente en que el intercambio de ideas fluya a la velocidad que lo hace aquí. Quien no tenga claro todo esto, que se agencie un mapa y compruebe dónde está situada Cataluña: es un embudo que absorbe todo cuanto llega de Europa, además de contar con dos de los más importantes puertos mediterráneos donde desde hace milenios llegan gentes procedentes de los más variados confines. Vaya, que no hay motivos objetivos para suponer que un catalán es más manipulable que, pongamos por caso, un señor de Murcia. Incluso me atrevería a apostar por la hipótesis contraria.

Pero volvamos a la teoría del adoctrinamiento de masas que, según la versión oficial que los ciudadanos españoles creen a pies juntillas, es la causa del auge de las posiciones soberanistas:

¿La televisión pública de Cataluña ha adoctrinado a millones de catalanes en favor del independentismo? Es evidente que no, de hecho, ninguna de las acusaciones en este sentido ha mostrado jamás prueba alguna. Por otra parte, en los últimos años la televisión catalana ha podido alcanzar una audiencia máxima del 20%, lo que inmediatamente implica que el 80% de la audiencia del territorio se reparte entre opciones de corte españolista, totalmente opuestas al independentismo. O sea, que la principal diferencia en el acceso a los medios de los catalanes con respecto al resto de españoles estriba en que los primeros pueden contrastar versiones distintas de la actualidad, mientras que los segundos son cautivos de un únic enfoque. Se abre aquí el escenario alternativo de que quizá sean los españoles los manipulados, pero esta posibilidad la trataremos con detalle más adelante. Al margen de lo dicho, dos factores más que ayudarán a entender la situación:

  • Desde el punto de vista político, la televisión pública catalana es la más plural: hay estudios que lo demuestran, pero basta con ver la distribución de cualesquiera de las muchas tertulias que programan para darse cuenta de ello. Es más, este caso me niego a enlazar ninguna de las múltiples fuentes que hablan de la imparcialidad de la cadena, quien quiera opinar con conocimiento de causa que se tome la molestia de invertir unas cuantas horas de su vida en contrastarlo personalmente y deje de hablar de oídas. ¿Cuánta gente de los que acusan falsamente a TV3 lo ha hecho?
  • La televisión pública de Cataluña es la televisión generalista de más calidad: es fácilmente comprobable que su contenido en telebasura es prácticamente nulo, mientras que el peso de los espacios culturales y de ciencia, así como de documentales es significativo.

Vayamos ahora al otro bastión que sostiene las tesis españolistas ¿La educación pública adoctrina en el independentismo? Obviamente, no. Y como en el caso de la televisión, nadie jamás ha aportado una sola prueba que lo demuestre. Salvo que lo que moleste y se considere doctrinario sea que la enseñanza se desarrolle mayoritariamente en catalán. En tal caso, quien tiene un problema es quien cree que enseñar en catalán implica algún tipo de posicionamiento político y sospecho que por ahí van los tiros. Seguramente serán los mismos que hablan de una supuesta “imposición del catalán en Cataluña”, sin ser conscientes de la barbaridad que implica tal concepto, equivalente a afirmar que existe una “imposición del castellano en Madrid”.

Continuará…

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“La gran teranyina”, de Edicions del Periscopi. 8ª edición a la venta.

 

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4 respostes a #46 – Cómo y por qué engañan a los españoles (I).

  1. Maria del Carmen López Negreira ha dit:

    Cuando continuarà? Y a mi me adoctrinaron en Valladolid…

  2. Quim P. ha dit:

    És un patró de Conducta.

    Les mateixes mentides, exageracions, etc, atribibuides 2018 al MH Quim Torra s’han anat atribuint a altres polítics intelectuals catalans amb bagatge intelectual. Racisme respecte al crani dels de Múrcia (depèn de la onada migratòria del moment o del públic més sensible).
    Es el cas del Dr. Bartolomé Robert, metge eminent i polític catalanista, mort a 1902.
    Aquesta tesi doctoral sobre la seva figura recull més d’un centenar de pàgines de discursos a ‘Las Cortes’. Demanava progrés, inversio equitativa, impostos com a Europa, redistribució, respecte per Catalunya i el català (no és podien retransmetre telegrames en català, si en Alemany o Francés, …
    Volia progrés i no una societat extractiva.

    Li van montar denuncies de conspiració, amb falses reunions demostrades per falsos telegrames posats com a prova, tot publicat en diaris de la época, com #fakenews
    Racisme? A en Robert li atribueixen, blogs que copien blogs sense el text originalment, respecte la mida del crani dels habitants de Múrcia (depèn de la onada migratòria del moment o del públic més sensible a la patranya).

    Aquí teniu el PDF sencer de la tesi, les intervencions són en un llar annex al final:
    https://www.tesisenred.net/handle/10803/7459

  3. Léger ha dit:

    Yo no vivo en España, vivo en Francia. Me parecer, yo lo veo asi, Catalunã tirnr una idea fija de querer ser un pais completamente independiente de España. Pero porqué ? Uste señor Vinton nos dice que Cataluña supera en muchas cosas al resto de la España, que su television es la mejor, que es una comunidad donde hay muchas empresas, en fin que las demas comarcas de España son inferiores a la de Cataluña… Quizas la comunidad en cuestion tenga la suerte de ser superior al resto de España pero en muchos casos se ha visto que ese sentimiento superior es peligroso al nivél de una nacion. Cordialmente.

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